21.8.05

Un poco de historieta, antes de la segunda misión.

La implantación norteamericana de la triple frontera (Paraguay, Argentina, Brasil) confirma lo que oportunamente previmos en este sitio: los norteamericanos colocan en medio de estos países un puesto de monitoreo que hará sentir su presencia de manera permanente. La presencia de una minoría musulmana en la zona, permite de justificar la manipulación de la opinión pública para hacer creer que la minoría musulmana es supuestamente propensa al terror, «un peligro», lo que permitirá falazmente a los anglosajones, tomar el control del agua dulce de mayor calidad del planeta. La celosa vigilancia de los sospechosos de terrorismo lleva a la conclusión de que los norteamericanos han llegado para quedarse.
Las primeras advertencias sobre la importancia estratégica del agua comenzaron cuando estalló el conflicto indigenista en el Estado de Chiapas, inspirado por un proyecto católico y ejecutado por antiguos militantes maoístas que habían sido colocados en las zonas indígenas chiapanecas en los años setenta por Carlos y Raúl Salinas de Gortari. Cuando Carlos Salinas ocupó la presidencia de la República en el período que va de 1988 a 1994, el movimiento estalló y la formulación teórica del estallido condujo a la conclusión de que el interés radicaba en que Chiapas contiene al 25 por ciento del agua dulce de México.

Joseph Cofer Black
El segundo capítulo acaba de ser escrito en Paraguay. Así lo confirmó Joseph Cofer Black, coordinador de la oficina antiterrorista del Departamento de Estado norteamericano, quien anunció que el gobierno de George W. Bush está decidido a proseguir la militarización de la triple frontera. Esta comenzó con unas maniobras conjuntas con los militares paraguayos a realizarse a principios de enero. Los norteamericanos ya no desocuparán la zona ocupada.
Las autoridades paraguayas consintieron la realización de los ejercicios conjuntos, a pesar de que era insostenible el argumento de adiestrar a los militares locales en el control de los focos de terrorismo musulmán que existen supuestamente en la triple frontera. La parte que debe interesar al gobierno mexicano es que la zona invadida es la guaraní, asiento de la tribu de ese nombre, que en el siglo XVIII bajo la dirección de los jesuitas se sublevó contra el proyecto borbónico contrario a la autonomía étnica. Esa historia y la guerra globalista presente confieren a Chiapas una importancia que reclamará tarde o temprano la presencia «pacificadora» de los norteamericanos. De esta manera la jerarquía católica alemana que alentó al neozapatismo chiapaneco habrá cumplido su función secesionista.
Pero la toma de posición de Cofer Black se produjo en Montevideo, a donde asistió a la conferencia del Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE), creado por iniciativa del gobierno de Carlos Menem, que mientras duró su gobierno depredador estuvo vinculado al tráfico de los estupefacientes del Valle del Bekaa, controlado entonces conjuntamente por los ejércitos de Israel y Siria. Los cargamentos de droga llegaban a Buenos Aires provenientes de Haifa y la conexión mexicana de la droga involucró desde entonces a la colonia libanesa y a su minoría ortodoxa dependiente del patriarcado de Antioquía.
Montevideo es la capital de Uruguay, el cuarto componente, al lado de Paraguay, Brasil y Argentina, del Mercosur. La zona paraguaya a la que se refirió Black es el asiento de 29 mil familias de origen árabe dedicadas ciertamente al contrabando entre los tres países fronterizos, pero no al terror.
Por su parte, Dick Cheney en su segunda visita a las fuerzas norteamericanas estacionadas en Italia anuncia la invasión ya cercana de Siria, cuya importancia en el terrorismo internacional es tan poco conspicua como la de los árabes de la triple forntera, con la referencia a peligros existentes en Líbano y Somalia. Estas menciones dirigen al Valle del Bekaa, zona sirio libanesa donde se encuentran los cultivos más exuberantes de heroina.
Cuando Estados Unidos controle el valle sirio-libanés habrá completado el negocio redondo de las drogas, pues la zona que sus apaleados socios talibanes genera una producción de estupefacientes cuyo valor es de 500 mil millones de dólares.

(Qué bonito.....)

Volver a estoveo

1 comentario:

Anónimo dijo...

Militarización yanki?
Importancia estratégica del agua?
control de EEUU absoluto?
demonización de tribus asiáticas?
ops.
Estamos rodeados... y asquerosamente mal.