21.6.10

Una conclusión...¿...?



El tipo se llama Marc Faber.
- Es Analista de Inversiones y empresario.

En junio de 2008, cuando el Gobierno Bush estudiaba lanzar un proyecto de
ayuda a la economía Americana, Marc Faber escribía en su boletín mensual un
comentario con mucho humor:

"El Gobierno Federal está estudiando conceder a cada uno de nosotros una
suma de U$$ 600,00.
Si gastamos ese dinero en Walt-Mart, ese dinero va para a China.
Si gastamos en gasolina, va para los árabes.
Si compramos un computador, va para la Índia.
Si compramos frutas, irá para México, Honduras o Guatemala.
Si compramos un buen auto, irá para a Alemania o Japón.
Y ningún centavo de ese dinero ayudará a la economia americana.
El único medio de mantener ese dinero en USA es gastándolo con Putas o
Cerveza, considerando que son los únicos bienes todavía producidos por aqui.
Yo, estoy haciendo mi parte...”

- Respuesta de un Argentino igualmente de buen humor:
"Estimado Marc:
Realmente la situación de los Norteamericanos es cada vez peor.
Lamento informarle que la Budweiser fué recientemente comprada por la
brasileira AmBev... por lo tanto, le quedan solamente las Putas.

Ahora, si ellas (las Putas), decidieran mandar su dinero a sus hijos,
el mismo vendría directamente hacia Buenos Aires, donde existe la mayor
concentración de hijos de puta del mundo.


19.6.10

Papi.Pa. Papito y Padre

Un espacio de luz llega a tu vida de repente esperando, soñando.
Y cuando estalla, te das cuenta de que todo es distinto y desmorona lo que creías cuando creías que creías saber su significado.

El futuro se vuelve pañal, muñeca o pelota;
dedo capturado en una trampa de amor que jamás te suelta.

Comprendes al fin que un día es más que veinticuatro horas
porque se convierte en nube-viento-sol-lluvia-luna -estrella:

que esa luz te obliga a que reconozcas y le muestres.

Corres en carrera vertiginosamente lenta
acompañando su marcha
porque ese primer paso
tembloroso e inseguro, aunque decidido
es el primer paso que en realidad has dado

para que tu vida

perdure para siempre.


*Para todos mis amigos papás, en su día.

4.4.10

Confesiones maduradas




Puedo confesar que…, muchas fueron las veces que… Desperté con alegría, descubrí la ternura, sentí mi humanidad, dormí protegido, calmé mi ansiedad. Que muchas, fueron las veces en que… Me vi ilusionado, me propuse útil, me perfumé detalladamente, me olvidé del dolor, me percibí tranquilo. Puedo confesar también que…, muchas fueron las veces cuando… Esperé sin reproches, viaje grandes distancias, consideré replanteos, respeté posiciones, comprendí la vida. Así mismo…, muchas fueron las veces por las que… Prometí lo prometido, fui quien era, abrí mi corazón, rimé palabras, disfrute las primaveras. Y como muchas veces volveré a ser, ese que he sido… Siempre gracias, a la gentileza de la existencia de una mujer.

1958-2010

Escenario 1: Fran y Marcos se reparten puñetazos después de clase.
Año 1958: Los compañeros los animan, Marcos gana. Se dan las manos y terminan siendo colegas en los billares.
Año 2010: La escuela se cierra, se proclama el mes anti violencia escolar, CRÓNICA titula en cinco columnas el asunto y Canal 13 se aposta frente a la puerta del colegio para presentar el noticiero.

Escenario 2: Juan no se queda quieto en clase. Interrumpe y molesta a los compañeros.
Año 1958: Mandan a Juan a ver al director y éste le da una buena perorata. Vuelve a clase, se sienta en silencio y no vuelve a interrumpir más.
Año 2010: Se le administran a Juan grandes dosis de Rivotril. Se transforma en un Zombi. La escuela recibe una subvención por tener un discapacitado.

Escenario 3: Luis rompe el cristal de un coche en el barrio.
Año 1958: Su padre saca el cinturón y le pega unos buenos latigazos con él.
Luis tiene más cuidado la próxima vez, crece normalmente, va a la universidad y se convierte en un hombre de éxito.
Año 2010: Arrestan al padre de Luis por maltrato. Sin la figura paterna, Luis se une a una banda.
La madre de Luis se enrolla con el psicólogo. Tinelli abre la final de Bailando... con un discurso relativo a la noticia.

Escenario 4: José se cae mientras corría una carrera y se raspa la rodilla. Su profesora, María, se lo encuentra llorando al borde del camino. María lo abraza para confortarlo.
Año 1958: Al poco rato, Juan se siente mejor y sigue jugando.
Año 2010: María es acusada de abuso y se enfrenta a tres años de cárcel. José se pasa cinco años de terapia en terapia. Sus padres demandan al colegio por negligencia y a la profesora por trauma emocional, ganando ambos juicios. María se suicida tirándose de un edificio.. .
Definitivamente el plató de los informativos queda emplazado en una carpa en medio de la calle.

Escenario 5: Se pelean un niño blanco y un niño negro por llamarlo chocolate.
Año 1958 : Se dan unas piñas, se levantan y cada uno a su casa. Mañana son amigos
Año 2010: Nuevediario envía a sus mejores corresponsales. CNN prepara un reportaje de esos a fondo donde un gran equipo de periodistas pasan un día en un colegio con niños. Se emiten programas documentales sobre pandilleros y odio racial, las pseudo juventudes hitlerianas fingen revolucionarse al respecto y el Gobierno instaura nuevos decretos y le pone el piso a la casa de la familia del negrito.

Escenario 6: Tenes que hacer un viaje.
Año 1958 : Viajas en un avión de Aerolíneas, te dan de comer y te invitan lo que quieras de beber, todo servido por azafatas espectaculares en un asiento tan cómodo que caben dos .
Año 2010: Entras en el avión abrochándote el cinturón de los pantalones que te han hecho quitar para pasar el control, te sientan una butaca en la que si respiras profundo le metes el codo en el ojo al de al lado y si tienes sed el azafato maricón te ofrece una carta con las bebidas y sus precios subidos un 50% porque si. Y no protestas por si acaso cuando aterrizas te meten el dedo mas largo del mundo por el culo para ver si llevas drogas.

Escenario 8: Disciplina escolar:
Año 1958: Hacías una macana en clase.. El profesor te metía dos buenos castañazos bien merecidos. Al llegar a casa tu padre te propinaba otros dos.
Año 2010: Haces una macana. El profesor te pide disculpas. Tu padre te pide disculpas y te compra una moto.

Escenario 9: 31 de octubre.
Año 1958: Llega el día del cambio de horario de invierno al horario de verano. No pasa nada.
Año 2008: Llega el día del cambio de horario de invierno al horario de verano. La gente sufre trastornos del sueño, depresión y celulitis.

Escenario 10: El fin de las vacaciones.
Año 1958: Después de comerse una caravana interminable con toda la familia metida en un seiscientos tras 15 días gasoleros en la costa, se terminan las vacaciones. Al día siguiente se trabaja y no pasa nada.
Año 2010: Después de volver de Cancún, en un viaje 'all inclusive', se terminan las vacaciones y la gente sufre del síndrome del abandono, pánico y seborrea....

¿CUÁNDO FUE QUE NOS VOLVIMOS TAN PELOTUDOS...?

Somos la biblioteca itinerante de algún dios aburridísimo!




“Sale a la calle, camina un poco, entra a un bar, pide un café y abre el libro, y mientras revuelve el azúcar, oye cómo un tipo le cuenta al mozo las virtudes de la mujer que se acaba de comprar. El entorno es desolador. Alrededor de una mesa fijada al piso con cuatro bulones enormes, se reúnen tres sujetos que parecen haber estado torturando a sus novias o esposas hasta recién.” Tiene mucho que ver con mis estructuras psíquicas el hecho de que yo necesite ordenar todo según lo que yo considero una correcta sucesión de escenas y de sonidos para poder aproximarme lo más posible al olvido. Un orden tan encantadoramente simple como cerrar los ojos y poner la mente en transparente. Un orden que convierte al mundo en un lugar pacífico y dialogante. (la otra es una película no apta para todos los estómagos, una cuidada puesta en escena con cierta insoportable tendencia al videoclip) No somos capaces de renunciar a lo que no podemos tener con la urgencia que el deseo nos exige. Harían falta muchos trailers metafóricos de este mundo para animarnos a abrir los ojos frente al jodido sol de Abril, ese que nos calienta la vereda, los cuerpos y hasta los más infames pensamientos. La gran paradoja del futuro es que, tarde o temprano, también se va a convertir en un presente de mierda. (y eso que en el fondo (tengo que admitir que aunque no lo parezca) hoy el optimismo invade mis venas como un cáncer positivo) Un orden que no me quite tiempo para disfrutar de un buen disco, de un capítulo más, del sueño de dormir y de viajar sin riesgos. Uno que me habilite tiempo para amar y para odiar (y para hacerlo con la intensidad necesaria) “En las últimas veinticuatro horas este hombre ha bajado dos kilos y rozando la locura en tres oportunidades. Sus huesos agrietados, su sexo agitado, sus contracturas musculares, el deseo de ser o de ser nada, esperan. Le encanta masturbar su mediocridad con logros absurdos como creerse que nadie le sería inalcanzable.” (a veces tengo la impresión de haber envejecido 40 años en este espacio sobre el cual me leen) Los lunes son unos días muy raros. La sensación de ahogo es tan intensa que la mejor opción resulta salir a la calle en plena tormenta o arrojarme por la primera ventana que encuentre, lo suficientemente alta como para que todo resulte exitoso. (otra posibilidad es dejar que nuestros cerebros se vayan pudriendo hasta convertirse en pequeños y fétidos montículos de grasa y de materia fecal, al tiempo que esperamos que, “sólo por hoy”, ningún meteorito se nos estrelle muy encima) No sé qué es lo que me distorsiona la percepción del tiempo, si un desequilibrio químico o algún microorganismo que basa la unicelular lógica de su existencia en reproducirse lo más devastadoramente posible dentro de mí. Los lunes son unos días muy raros. Me brota una obligación a huir de las contradicciones que me detienen (o por activas o por pasivas, da igual) Los lunes no me dejan otra opción que abrir la boca y generar bilis en cantidades monstruosas. Sólo diré que nunca había visto a un hombre tan grotescamente deformado como ese. Demasiados restos de pobreza y de resignación. Al lado de los obscenos, esos sujetos con sus mujeres de culos trucados, casi se oía su grito animal. Tengo que vomitar. Buen día.

Todos los renos cagan fuego.




Hasta que en la mañana de la Navidad de 1999 fue encontrado con los testículos en la boca, modalidad de vendetta mafiosa, en un costado de la mítica Ruta 66, Elijah Thompson había sido un periodista iracundo cuyas notas eran rechazadas por The Village Voice y The Rolling Stone. Estaba demasiado a la izquierda de estas publicaciones, se ha dicho. Ex marine, homosexual, luchador de sumo, alcohólico, heroinómano y jugador empedernido, la suya fue la suerte de muchos hijos de famosos. Su padre había sido el legendario clásico de novelas hard-boiled: Jim Thompson. Y su madre, según se supo más tarde, era una joven epiléptica, chiricahua descendiente del guerrero apache Cochise. Thompson habría conocido a Conchita, la madre de Elijah, en El Paso, durante una borrachera de Navidad en los ‘60, mientras escribía La fuga, que luego adaptaría Sam Peckimpah. Como su padre, Elijah probó suerte como obrero del petróleo, estibador, camionero, campesino, autor de novelas policiales con seudónimo y guionista de cine. En el porno incursionó con un guión que es una perla ficcional zoofílica: ¿Acaso no matan a los burros?, considerada un antecedente de la narración que lo consagraría post mortem. Se trata de un excepcional film paródico de la gimnástica novela de baile de Horace McCoy: un serrallo de púberes cuáqueras, practicando variadísimas gracias eróticas, concursan en exprimir un burro hasta matarlo. Detalle no menor: este antecedente ficcional de Elijah Thompson está ambientado en Navidad. A Elijah no le fue fácil estar a la altura de su padre. En lo político, así como Jim fue comunista, Elijah encaró una trayectoria errática desde la militancia en Amnesty, la conversión al Corán y, en su última época, la adhesión a las Milicias Michigan. Todos los renos cagan fuego fue durante mucho tiempo una nouvelle maldita que circuló por editoriales under sin obtener el consenso para su publicación hasta que Fucking Press, una editorial marginal de Toronto, la dio a luz. Su trama: una noche de Navidad, en la apacible Salt Lake, el pequeño Bobbie McCullogh, hijo de granjeros, educado en el matrimonio plural que proponen sus padres, mormones fundamentalistas, decide fundar su propia secta. Al experimentar una erección en la Navidad de sus nueve años toma por esposa a su madre, luego a sus seis hermanas y al ser reprendido por su padre, en una escena que combina el gótico con el cuento infantil, el niño sodomiza a su progenitor ganándolo para su fe de un Niño Dios priápico. Bobbie se transformará en precoz líder de una comunidad que, derivando al satanismo, hará que su principal rito de iniciación consista en penetrar renos. O ponies, en caso de que no se tengan renos a mano. Los renos en un baño de sangre final anticipan lo que ocurrió en Waco. La crítica ha señalado coincidencias entre su mítico guión porno y este relato. Tzvetan Todorov opinó que Elijah Thompson ha semiotizado con genio lúdico y naïf las investigaciones de Vladimir Propp. Según Le Magazine Littéraire estamos ante un auténtico Sade protestante que denuncia las vilezas del capitalismo, la intolerancia religiosa y los trastornos alimentarios del fast food. Los renos cagan fuego, registró The New York Review of Books, puede leerse a la vez como un alegato, como una sátira, como una anticipación orwelliana demoníaca y, por qué no, como una fresca crónica de iniciación en la que conviven el lado adulto y oscuro de J. D. Salinger con la parte infantil y alegre de Patricia Highsmith. “El relato navideño que nos emociona a todos”, juzgó Il Manifesto. El respaldo más elocuente que Elijah Thompson obtuvo provino de Paul Auster: “Entregaría a Siri a cambio de una página de Elijah Thompson”, dijo aludiendo a su esposa, la escritora Siri Hustvedt. “Y yo a Christine”, se sumó Richard Ford. El comentario más sagaz sobre Todos los renos cagan fuego provino de Susan Sontag: “La Navidad tiene un significado”.

Mala vida

(se me va a las manos la historia que tengo en mente y se me va de las manos lo que es hermoso que tengo que pensar.
Mentes que rugen sobre manos carcomidas se llevan mi historia)

Mi personaje intenta levantarse de la ronda de camas y grita, y de pronto, algo deja de latir. Yo le sostengo la mano. Alguien tiene que darle ánimo al infeliz.

- “Se repite esta operación hasta que todos decimos el nombre de Ese por quien silenciamos a nuestras almohadas”.- nos dice uno de los enfermeros.

(quizás sean vínculos inútiles los que lo mantienen atado a la cama, correas ajustadas que le impiden arrancarse la alimentación forzosa, ese suero que nunca lo termina de llenar y que apenas le humedece el subsuelo de las venas)

- “Y parecería que todos dormimos, pero ¡Silencio! ¡Oigamos! Todos estamos nombrando”.- sigue.
El enfermero parece una maestra jardinera.

A veces uno se da cuenta de que todo terminó cuando (nota que) (siente que) tiene que volver a empezar.
(pero hay cosas que empiezan antes de que todo termine)
La muerte planea, siempre dando vueltas, siempre cerca de ese segundo en el que todo comienza.

Lo miro retorcerse y no, no entiendo cómo pudo terminar así.

“Hablaba poco, pero con ese poco, él podía convencer a la luna de que se hiciera dado para su Ludo Matic. Después desaparecía hacia las torres más oscuras a esperar un nuevo renacimiento en serie, algo que lo llenara de maravillas, o a esperar a que se le durmieran las fieras, esas cosas que lo desgarraban, tan parecidas a su alma.”

Yo lo dejo que apriete mi mano. Nada memorable ni excepcional saldrá de mi propio vacío. Nada grandioso, salvo el saber que el viento (también) nace en mis pulmones.

“Lo suyo era como un sueño, un mandala a medio desmantelar trabado en el disimulo de mi escritura, como el de un ángel al que por error le hubiera dado por tomar forma humana hasta llorar por lo único que no ha perdido pero que aún no encuentra.”

Las comillas, los paréntesis y las letras cursivas siempre me recuerdan que los corazones se huelen a pesar de las distancias.

El enfermero se acerca a nosotros y nos señala. Sólo le falta la Biblia y escupirme.
- “Una persona que es capaz de arrojar su alma hacia arriba sabiendo que no va a atravesar el techo es deliberadamente estúpida”.

Él lo hacía.

(lógicamente su alma nunca atravesó el techo)

“Cayó su alma, varias veces muerta (o sin un rasguño) al suelo.
Se elevó su alma, varias veces viva (o sin sentido) hacia el techo.
Y varias veces, mientras él la arrojaba y nombraba, yo profanaba con mi tinta y con mi mente su historia de diamante.”

O el techo o su alma, algo hice demasiado sólido.
Pude hacérsela más fácil. Pero no lo hice.
(y un poco me arrepiento)

El gato perdona al ratón y se lo demuestra matándolo.




Él se despierta y su deber le da la bienvenida y lo despega del mundo. Se durmió detrás de sí, absolutamente ausente y ahora despliega sus dientes hacia el fondo del cielo y estira su lengua hacia su oasis redondo y perfecto como para dibujarse blanco y dejar que todo continúe mareado y perdido adentro. Entre sus ojos, su pensamiento comienza a romperse como cada amanecer. Unas nuevas veinticuatro horas, un nuevo gran viaje inmóvil y sin pensamiento por la inconsistencia de la realidad, lo que, además de cómodo, le resulta fabuloso. Él, ahora, sólo tiene que restaurar la belleza que durante el sueño se ha ido deteriorando. Levantará gajos y replantará flores allí por donde sus ejércitos desfilaron anoche. Y la perfección se instala junto a él. Sus manos flotan como nubes, livianas e inmortales bajo una mirada que nadie ocupa. Él es un cuidador que ha desarrollado tanto su olfato, que ahora es capaz de reconocer el amor, la vida y la muerte que hay en cada cosa con solo acercarse, aunque tomando siempre ciertas precauciones, pues alguna vez le sucedió que una fragancia o un hedor (y no hay peor hedor que el de una flor cuando se pudre) lo penetraron tan profundamente que debió luego arrastrarlos durante días hasta que, ellos mismos, y sin razón aparente, decidieron desaferrarse de su nariz por su propia cuenta. Él cuida la poesía que hay en el día, caracterizado bajo la forma de un hombre al que, porque ha nacido, hay que consolar, y que, entre dientes, masculla que sólo por hombre, y por nacido, se ha rendido ante dios. Y aunque ante el altar de sus despojos él se ofrece como alguien dócil ante la bondad divina, bondad que le ilumina sus días pardos y los convierte en jazmines (y luego nuevamente en noches), él sabe que hay algo (quizás malicia) más allá de esa bondad manifiesta en el día y en los jazmines y en los aromas que se pudren según llega la tarde, y esa sospecha le llena el alma como llenan los vampiros el vacío de las noches. Él es la periferia y el centro. La ausencia del gesto y del disfraz, la falsa impresión de que el borde existe y vive en él. Él se ha rendido, pero aún desconfía de ese dios misericordioso y engrupido. Y mientras siembra, una vieja cicatriz en su mirada lo mantiene en sus límites impidiéndole avanzar demasiado pues también sabe que el horizonte retrocederá siempre (y como todos) hacia dios, hacia ese fanfarrón y vanidoso dios al que le gusta presumir sobre todo, pues sobre todo ya tiene preparada una maldita, redonda y magnífica respuesta. Él es un muerto incapaz de morir. Su felicidad es mecánica. En su jardín todo es belleza recuperada pero en el centro de esa alegría nadie sonríe ni respira. En su paraíso sin bordes el paisaje entero se comprime sobre el piso donde el miedo abre su infinito ángulo hacia la noche, noche que en pocas horas vendrá. Puntual. Porque la noche, con sus ejércitos que marchan, no tarda.

Contradicción con patas


Se fue hundiendo, montado al ancla, seco de tanto tomar.

Iba meando los corales.
Les había declarado amor eterno desde adentro de la escafandra.
Sabía varias recetas de comidas con relleno:
Tomates rellenos, zapallitos rellenos, huevos rellenos.
Digo yo: El obelisco tendrá raiz?


Uno de mis mayores problemas es que tengo una imaginación plagada de contradicciones.
Por eso, en los cuentos que imagino, todos los personajes mueren (o ya están muertos y todavía no se enteran) o dibujaron una puerta en alguna de las medianeras de la historia y se escaparon para siempre, porque saben (si, siempre los dejé que se dieran cuenta de eso) que, en realidad, los límites que les impongo no existen, como tampoco existen los espejismos, ni los oasis, y en cambio sí las puertas y las paredes y las ganas de atravesarlas y de escapar.
A veces me pasa que es tanta la quietud de este lado, la ausencia de historias sensatas o cuentos lógicos, que me dejo atrapar por el deseo de adentrarme a imaginar qué puede estar pasando ahí adentro y ver así si todos los personajes que inventé (y que eligieron quedarse) están igual que cuando los nací, o también se han ido, o muerto.
Pero no lo hago. Y creo que no lo hago porque ellos me avergüenzan.
No puedo (ni quiero) pensar que detrás de esta calma mía de pincel vacío, de sin puertas y sin ganas, hay entes posibles, y no solamente ideas amputadas de ánimo que no saben qué hacer con lo que les queda, que es, probablemente, sólo un enorme miedo a escapar.
Pero de todas maneras, y aún sabiendo que no voy a entrar ni por un instante, me siento frente a la pared y la miro. Porque la placidez del muro sin puertas me señala que la vida, en general, ya no es para siempre, lo cual es un alivio, en particular para mí (aunque algunos todavía se empecinen en hablarme de la eternidad y del cielo y del infierno con palabras con las que sólo logran reforzar las propias esperanzas de éxito a sus más íntimos anhelos de continuidad).
Me gusta ver esa pared, en silencio, morbosamente lleno yo de lápices en la mano, porque es en esos momentos, mientras la observo, cuando más siento que algo me encadena radicalmente al suelo (pues de otra manera sería imposible no elevarme yo varios centímetros y prenderme fuego en el aire en una espeluznante coreografía bonzo) y vuelvo a comprender que, muy a pesar de mi orgullo, lo mío es, también, una cuestión de miedo.
Y qué extravagancia tanto miedo untado a mi adn contradiciéndole el deseo de desovillarse y hundirse en el barro en busca de nutrientes. Yo podría tomar las puntas de sus hilos y devanarlo para (otro día) tejerme de nuevo en un yo más tranquilo o más sabio. Una nueva construcción sin palabras sintéticas ni perfumes asfixiantes. La luz nacería de mis ojos y no habría nada que corregir. Sólo sería mirar las paredes con la consciencia sanada y las pestañas quietas.
Pero nada de esto ocurre y entonces, cada tanto, me siento un buen rato frente a la pared a imaginar ventanas y puertas para que mis personajes escapen y mis raíces aprovechen y busquen y busquen por donde hay que buscar.

Archívese.

Machorra...varonera!

Será que nací en una de las grandes capitales del mundo, pero me crié en una ciudad-pueblo. Las fiestas las hacíamos en casas de fin de semana.
Iban drogones, pichones de algo, de cosas….jugadores ponbres de truco, desocupados..madres solteras…bajistas sin banda fija y muchos “comunistas”. Y todas las mujeres que asistían eran varones, hermosas. De ley, todas particulares.

Desde chico siempre me llamó la atención una cualidad cuasi paradojal de las varoneras: teniendo naturalmente un objetivo feminista (igualdad de género) es en esencia machista y detesta.
No a la mujer, sino a la dama peligrosa que enarbola la bandera del feminismo como bandera.

Ahora , de grande y a mis 38, entiendo que la varonera siempre tuvo razón: las feminsitas luchan para acceder a los tópicos más tristes del hombre: quiren poder, mas guita, ser árbitros de fútbol.
A las varoneras, en cambio….solo les importa compartir el espíritu lúdico y culturalmente masculino: la charla hasta el amanecer, la amistad, el porro y, eventualmente, la lucha armada.

En esas fiestas no éramos muy amigos entre todos, pero teníamos algo patagónicamente en común: estábamos más solos que un perro. La mayor cantidad de las varoneras se habían comido a la mayoría de los hombres de esas fiestas y tenían un hijo (nunca dos).
Por eso teníamos siempre una habitación sólo para los bebés.

Siempre éramos alrededor de 30 en esas partuzitas: si faltaba alguien, estaba preso, o se habia ido a bucear a Madryn, o al otro día laburaba.

No eran fiestas muy felices, lo sé bien: En la cocina, 6 jugando a los naipes por guita. En el comedor, el borracho desmayado que entorpecía el baile de otros 5 o 6 que redondeaban o sambaban….y más allá, siempre un pequeño y compacto grupo masculino alrededor de la hermana de alguien, que venía por primera vez y todos se la querían coger.

Hoy, ya no se encuentran varoneras de mi edad. Salvo la enana. Existe demasiado feminismo por todos lados, pero pocas mujeres capaces de ser mejores que la media aritmética. Y no es tan difícil acceder a ese grado de pureza, por que estamos cada vez más invadidos de hombres feministas, metrosexuales o como mierda querramos bautizar al nuevo engendro polimorfo tan en boga.

Igual, no todo está perdido. En este incipiente siglo XXI , la gente de centroizquierda hace malabares para convencernos (y autoconvencerse) que la hembra puede hacer las mismas idioteces que el engendro tan en boga, hay algunas varoneras calladas, como siempre. Como se callaban en las fiestas del sur.

Las de ahora hacen tanto bardo como las de antaño que hacían empanadas. Sellan sus labios ante nuestros celos, como si tuvieran huevos o convicción, que es lo mismo.
Ellas son las que dicen si: soy arquitecta, o soy una perra, pero hago unas mila de la hostia.
Antes de ser eso..eran las que se quedaban con nosotros hablando y bebiendo hasta que aparecía el sol.
En esas fiestas yo iba de sala en sala, pero siempre terminaba afuera charlando con una varonera. Sentados en una mesa de madera donde no faltaba el porro, alguien que estuviera fumando porro, o alguien que anoticiaba que el porro se acababa.

Cerca de las 3 llegaba alguno con una gorra, y decía “Vacaaaa!” Y sacábamos plata arrugada el jean, con gesto de dolor, pero cargado de enorme sentido cívico: nadie encanutaba en esas fiestas.

Los que tomaban merca eran los que más aportaban, por que laburaban, o los viejos tenían con qué. Y también por que tomaban el doble. Paranoicos como todos los merqueros, aparecían desde las habitaciones levantando las cejas y haciendo bardo con la nariz.
Nunca supe la necesidad de salir de la habitación con la nariz tatuada de blanco…nos diferenciaba de los que no tomaban? Que curioso, eso.

Siempre me enroscaba en charlas interminables, y estériles…para hablar de cosas profundas, elegia siempre una varonera.

Revisando estas cosas con un poco de ángulo y perspectiva, me sorprendo de cosas que en ese momento parecían de lo más normales. Por ejemplo: en esas fiestitas nunca se acababan ni la bebida, ni la comida. Nunca se rompía nada, nadie se cagaba a palos, nadie que tuviera auto osaba pedir plata para la nafta. Aunque lo más sorprendente era que siempre había una varonera un tanto borracha entre todos los varones borrachos, tirandole piedras a alguna botella estratégicamente ubicada.

Por cierta razón, yo siempre terminaba con una chica de éstas, y por alguna otra cierta razón de golpe lloraba, de golpe lloraba yo, y después nos mirábamos en silencio - como si fuéramos gemelos idénticos en esa soledad pegajosa - y de repente estábamos revolcándonos en el pasto como dos cuises, diciéndonos con media boca cuánto nos “queríamos”. Y no sólo eso: jurábamos que siempre nos habíamos querido, y que nos querríamos igual o más cuando fuésemos más viejos. Y todo era una gran mentira, pero todo era una gran verdad.

Mezclando, ya de grande, todas las clases de mujeres que existen (la madre, la esposa, la princesa de todos mis palacios, la hermana, la hija y las otras) curiosamente me da una varonera de aquéllas. Esa a la que le podías decir mil cosas mientras la tocabas, y después lloraba, vomitaba y se olvidaba de todo. Sexo, amor, culpa y olvido: ellas encerraban todo eso en diez minutos de solaz a la orilla del océano Atlántico.

Lo pensé bastante: la mujer ideal era esa varonera de jean y remera blanca, y yo, tan tonto, no supe verlo a tiempo. Será por eso que me acuerdo de burdas frases de amor calcadas, de besos de Quilmes tibia, de manotazos en blusas, como momentos de amor verdadero. Prefiero mil veces esos disparos nocturnos que bien podían acabarse con la llegada de una ráfaga de viento y arena lacerante, que aquellos amores que surgen un miércoles y agonizan años enteros.

Falta de Tiempo y "Pieses"

No me faltan ni sonrisas ni preocupaciones.
Ni misterio, ni alucinaciones.
No me faltan torpezas ni desvíos,
No me faltan sorpresas ni delirios.
Hoy solo me falta tiempo.
El viento empuja decisiones.
Y las emociones que eso provoca,
Me deja, con la boca seca y sin aliento.
Por estos días, decir algo, pensar algo, escuchar atento.
Me lleva unas cuantas dosis de lo que no tengo.
Mil disculpas por mi falta de tiempo.


Tengo frío en mis pies, los siento húmedos y
entumecidos.
Como si estuviesen a punto de reventar.
Los siento morados.
Corro a un baño y me saco las zapatillas,
me saco las medias y tomo un pie con las dos manos,
pero mi pie está tibio y seco
como un hermoso dia de primavera.
Hay veces que siento lo mismo,
pero con otras cosas.

Cuasi detalles.

Cuando el mar quiere romperse, se golpea contra mí
(porque no existe libertad sin un beso que la trabe)


Por dentro está la certeza de que no cabe esperar mucho ni de uno mismo cuando lo primero que se siente ante el desencanto es un cansancio infinito.
Pero estoy mejor así, con el deseo agraviado, incapaz de reclamarlo para que no pierda el sentido. No quisiera que le pase lo que a algunas palabras, que se mecen en el vaivén del va y viene, va y viene de unos labios a otros labios hasta que ya no se oyen porque perdieron identidad de tanto ir y venir y se quedaron en silencio, cansadas, mudas, en ese lugar donde los fracasos se dan una segunda oportunidad, donde el Este se pone al sol y los otoños se levantan para que las piadosas (y geniales) primaveras los fotografíen un poco.

Diferenciar una buena foto de una mala es muy fácil. Simplemente se sabe, de la misma manera que se sabe a quién le corre agua en lugar de sangre por las venas.
Y no digo aire, ni ácido, ni magma. Digo agua.

Habría que dejar de ver a la realidad así, con cada objeto redefiniendo y a su vez redefinido por otro que lo abarca y lo confina en límites artificiales que no son nada, ni frontera (y cómo nos cuesta entender las cosas que andan sueltas, sin su marco, por el mundo)
Lo real me seduce cada vez que descubro que a la fantasía, en el fondo, la tengo sobrevalorada. Y viceversa.

Decir algo divertido sería apropiado. Reírse.
Me gustaría estar en esta noche. Haber venido a legislar en lugar de saber que no existen leyes cuando no se piensa en mañana (pero hoy ya es mañana y nos toca hablarnos sin el fuego de ayer y mañana no existe, y si existe, no promete demasiado)

Archívese.

    El valor de una coma




    Julio Cortázar escribía: "La coma, esa puerta giratoria del pensamiento" Leé y analiza la siguiente frase: "Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría en cuatro patas en su búsqueda". Si eres mujer, con toda seguridad colocarías la coma después de la palabra mujer. Si eres varón, con toda seguridad colocarías la coma después de la palabra tiene. Jua.

    Ciudades

    En la ciudad de La Plata, existe una curiosa manera de hacer publicidad, por parte de una empresa en particular. En el vidrio de los autos, en el lugar donde la ventanilla levantada se junta con el burlete de goma de la puerta, siempre en la ventanilla del conductor, puede encontrarse un volante (blanco, él) que reza: "Compro su auto. Chocado, volcado, en optimo estado. 0-800- bla bla bla"
    El tipo le mete volantes a cuadras y cuadras, y cuadras. Algo debe vender, seguramente.

    En la ciudad de Mar del Plata, el mismo sistema aplican....las putas. Ayer salgo de un restó para fumar un pitillo en la vía pública. Y llamar a la enana, así no se cree que ando cenando con perras hermosas putonas y tal. Y de golpe miro la ventanilla de un Renault 19 estacionado en la puerta de "El Zafarrancho" el restó donde estaba comiendo (se come bien bien, eh) y veo... 7 (si, SIETE) avisos de putas en la ventanilla !!! Como en La Plata, pero en vez de comprar autos, venden sexo!!! Cabarets, Departamentos privados, cines xxx...de todo. Hasta estudiantes universitarias.
    Algo deben vender, seguramente.

    Qué terrible. Si eso no es marketing, che.... no?

    PD: Antes que hagan comentarios estúpidos..NO! No me gustan las putas. Me gustan las mujeres. Por si las moscas, vio?

    "Nunca pagué una mujer en mi vida, ni lo voveré a hacer."

    Archívese.

    Figuritas

    Si me preguntan sobre qué recuerdo de mi infancia, puedo decir casi espontáneamente, de las figuritas.
    Tenerlas, invocaba un poder mágico. Tal vez hoy como adulto, pueda elaborar una analogía con tener billetes. Pero el encanto, la tensión y el desborde de conseguirlas, juntarlas, mostrarlas, eran tan grotesco y tan indescriptiblemente bello, como cotejarlas, cotizarlas y cuidarlas para siempre.
    Los recreos y las veredas de los barrios, eran lugares de encuentro de quienes las poseían. Algunos niños, tenían en sus manos un pilón de ellas, sostenidas con esfuerzo por los pequeños dedos. Otros abultaban los bolsillos de los guardapolvos.
    Era como tener una fortuna, y en muchos casos, al irse a dormir, muchos, las guardaban bajo sus almohadas.
    Un rumor con fondo de asombro y chisme de prensa amarilla, sucumbía cualquier rincón de la escuela o de las casas. Era cuando alguien, conocido o desconocido, había conseguido la difícil, la que llenaba el álbum.
    Muchas fueron las historias que nos contaban nuestros padres sobre ellas. Increíbles momentos contados que nos hacían abrir los ojos y nos ponían frente a nuevos desafíos a sortear…la historia de la figurita que nunca salía…la que contaba que de la rara, solo se había hecho una…la del pibe que completó su colección y se la robaron…etc., etc.
    Si me preguntan de qué me acuerdo, sigo diciendo, de las figuritas.
    Estaban las redondas de cartón o lata, esas que podíamos hacerlas volar, impulsándolas con el pulgar, luego de sostenerlas con el índice. O colocarlas entre el índice y el mayor, como si las apretáramos con una tijera, y lanzarlas con una sacudida eléctrica hacia donde quisiéramos.
    También las había de papel, con formas de acuerdo a los dibujos que traían, algunas venían con brillantina plateada, que decoraba algunos detalles de las imágenes.
    Jugábamos a la “arrimadita”, que consistía en lanzar figuritas hacia una pared, desde detrás de una línea paralela. Con cualquier técnica. Lo que había que lograr, era acercarse lo más posible, arrimarse, a la pared. Se jugaba de a dos o mas. Y el que ganaba, cobraba en figus. Y casi siempre había testigos, y lo que se jugaba también era el honor. Por que podías llegar a tener muchas figus, pero si alguien sabía lanzar bien, te pelaba enseguida.
    Si me preguntan de qué me acuerdo, digo sin pestañear, de la figus!.
    Cuando la clase era un bodrio, las figus te salvaban. Los chicos por entonces hicieron popular “la tapadita”.
    Era un juego que consistía en esconder alineadamente una, dos o tres figus, debajo de la tapa del cuaderno sin que el compañero te vea. A su tiempo, cada uno las acomodaba, con la imagen hacia arriba o hacia abajo. Luego le ofrecías el cuaderno tapado con las figus adentro. Él, tenia que tocar la tapa del cuaderno, la cantidad de veces como tantas figuritas escondía, intentando adivinar con viva voz, como estaban dispuestas. Si acertaba alguna, se la quedaba. Y se cambiaba el turno y el rol. Como con las monedas, la definición era cara (dibujo o foto) o seca (la parte de atrás). O sea que si te tocaba jugar y decías “cara, seca, cara” y al abrir el cuaderno o libro, veías que alguna coincidía, pasaba a ser tuya.
    Claro que el juego estaba bueno y entretenido. Pero cada tanto había que mirar a la seño, por que si te llegaba a descubrir…
    Si me preguntan qué me acuerdo, sin dudarlo, y aunque hubo otras cosas lindas, yo sigo diciendo de las figuritas.
    Era tan emocionante el momento de poder comprar un paquete, que hasta los amigos te acompañaban hasta el kiosco.
    Y si tenias una repetida, y a esa la estaba buscando alguien, pedías lo querías.
    Una figurita podía valer otras cincuenta, o diez paquetes.
    Y si tenías una verdaderamente difícil, podías conseguir hasta el beso de la hermana del interesado.
    Y los padres, aprovechado tanta pasión, la usaban para presionarte. Por lo que, si no hacías no deberes no había figus, si no te lavabas las manos, no había figus, si no tomabas la sopa...si no hacías los mandados…etc., etc.
    Si me preguntan de mi infancia, diré que me acuerdo, con mucho, pero mucho placer, de las figuritas.

    Pancito

    Las semanas, los días y las horas transcurren, y su nivel de ganancias es nulo.
    Revisa sus bolsillos delanteros, los traseros, y unos medio a media pierna que tiene, y no hay nada. Está en cero total. Pobre en serio. Pero descubre que junto a usted está dormido un señor armenio. Dice que es armenio, pero no habla ni una sola palabra de armenio. En fin, otro chanta con ganas de pertenecer a algún club.
    Le revisa los bolsillos y encuentra un rublo, una curita, una imagen del papa Pío XII vestido de señora y una bala de plata con la punta no se qué. Algo de boludo fanático de las armas.

    La cuestión es que agarra todo y se va a apostar a la casa de buceo más cercana. Llega todo atolondrado, pero no tiene el número. Nadie le acerca ni un datito, nada. Entonces busca del sueño bruto una vez más. Camina dos cuadras a la derecha, otra más a la derecha, dos más a la ultra derecha, y se topa con un local de la unión cívica radical. Si, ra-di-cal.
    Por suerte hay un grupo de gente de Cobos que tiene la palabra. Cuentan su proyecto de país. En pocos segundos usted cae fulminado y entra en el sueño salvaje. Se le arma en ese lugar tan querido, una jauría de perros persiguiendo a un caballo tordillo, al verlo lo dejan ir-al caballo-y se acercan en actitud patética buscando cariño, moviendo la cola. Desde una casa prefabricada, en una ventana con balcón, una chica poseída por el diábolo se contorsiona como un escorpión. Se enoja por su presencia-la suya-y pone cara de orto. El paisaje es con hiper colores saturados y árboles sin hojas, solo ramas. Terrorífico pero lindo si sabe manejar el tema del miedo.

    Aparece un tipo con gorra de pileta que lo intima a elegir entre el mundo de la realidad pura o el de la ficción pura. A lo que renuncie, es para siempre. Y se queda en el otro. ¿Se entiende?
    Aparece (si, repite "aparece") un tipo que se presenta como “El generador de falsas expectativas para turistas”. En una jornada de 40 grados centígrados dice:…"Bueno, me voy a la pile, chaaau…"
    Pero no hay pile. También protesta por lo amontonado de las cabañas con su…”Gritería sexual exagerada”. Por último, es condenado a vivir con lo que le corresponde a nivel animal, obteniendo este número de la división entre la población total de animales y la población mundial. La cosa es que le toca lo siguiente, y arréglese: 3 vacas y media, 16 gallinas y un poquito más, 156 perros, 191 gatos, 12543 hormigas y así…Se lo dan todo junto, junto a un pan gigante para siempre. Es todo suyo.

    Se despierta con una erección seca, dura y apretada. El panorama en el local, el “comité”, es angustiante. Cobos en persona está comiendo una pata de pollo con las manos, y hace un ruido asqueroso, como de chupar y masticar y ser Cobos, todo al mismo tiempo. Incorpórese lo más rápido que pueda, lance alguna maldición maleva y corra a la agencia más cercana. Su apuesta es todo al 50.

    Mañana pida ravioles doble tuco doble pesto doble queso doble Nelson. Y doble vino.

    Gelatti

    ¡Ah, sigue con eso? Si. Observa perplejo que es un pobre tipo-usted-que arranca todas sus intervenciones igual: “Como YO siempre digo” O “es lo que YO digo siempre” o “hacé como hago YO” o “YO ya pasé por esa”.

    Su vigilia se hace interminable. Empieza cursos de cosas, de cualquier cosa. Ah, y está un poquito irritable. Si, si ¿Le pasa algo?

    Empieza a fastidiar con lo de tener o no tener un hijo. Que ahora, que más adelante, que ya se le pasó el momento, que te cura que te salva, y la dentadura se te pianta. Todo eso. Comienza a analizar el tema de congelar embriones, óvulos, semen, jugos humanos, de todo, pero llega a la conclusión de que lo mejor que puede hacer es tener un bebé ahora, y congelarlo. Si, tenerlo ya mismo, pero dejarlo en el freezer por un tiempo. Sacarse la presión. Bien guardado en un Tupper, junto a las milanesas de soja, la botella de Vodka y los cubitos de hielo. A un costado, el tipo se queda ahí quietito, duro, hasta la hora del descongelamiento. Cuando usted esté completamente seguro, o muy muy aburrido de su vidita, agarra y lo descongela.

    Ya está el bebé! Guarda que una vez descongelado no hay marcha atrás, como cualquier congelado.

    Tamos?

    Bobo-Fútbol




    El gobierno y también D´Elía
    (como para romperle las pelotas a Tinelli), lanza una campaña llamada fútbol para bobos. El objetivo es que todos absolutamente todos los ciudadanos comprendan este deporte tan complejo y fascinante. Deporte que es analizado incluso por gente que usa saco y corbata, confirmando la seriedad del asunto. De hecho yo mismo estoy ahora con un saco beige y una corbata marrón. Y mocasines. Y medias Ciudadela.
    Lo blanco, eso que gira es la PELOTA. Sí, eso que es pateado por los jugadores, que son los tipos de pantalón corto y ropa de colores. No, el de negro no juega. Se llama “el árbitro” y es un tipo que trabaja de eso, de arbitrar el partido. Se le paga un sueldo y es monotributista. No sé por que se llama “el partido”, no, no está roto ni nada. Se llama así y punto. Bueno, la cuestión es que el objetivo del juego es meter la pelota en el arco del rival. El arco es esa jaulita con una red de un lado, sostenida por unos palotes. No, el que está adelante se llama “el arquero”. Puede agarrar la pelota con las manos. Tiene que evitar que la misma entre en el arco. La misma es la pelota. Sí, eso redondo, esférico. No sé, no sé por que los chinos no pueden juntar once. Es raro. Y eso que yo conozco como 7 chinos, ya. Y los americanos tampoco, no sé. Puede ser por que son obesos. Tal vez. No sé. O por que están obsesionados con lo de las armas, pero creo que es por lo de ser gordos. Debe ser por eso. Bueno, vaya al Inadi, no me interesa. Sigo, sigo, no se distraiga. Cada equipo, sí, equipo, equipo, no sé el origen de la palabra. Se compone de once jugadores titulares por lado. ¿me sigue? No se me acerque tanto. Pregunto si me sigue en relación a la interesantísima teoría que estoy desarrollando. Bueno, no se, ya me aburrió con sus cositas. Haga lo que le parezca. Y recuerde que un caño bien tirado vale tanto o más que un gol. Fútbol para bobos, a toda hora y en todos los canales.

    Y guarda, TN está por desaparecer y Clarín anda escaseando. Pará, pará, con ese tema no se jode. Acá no solo está la democracia en juego sino que está en juego lo que YO voy a hacer si no puedo leer Clarín. O sea, me mato, me muero, todo el día sin leer Clarín. Todo un día completo sin leer Clarín. En fin. Perdón, perdón, un poco más arriba dije YO.Yo no ando bien, yo y mi crisis de los 40, yo por arriba y yo por abajo, yo compro, yo reservo, yo pago y yo cobro, yo hubiera o hubiese, Yoselin come repollo, yo esto y yo lo de más allá, bueno, y yo esto y yo lo otro. Me gusta cuando callo por que estoy como ausente. Yo y mi ultrapersonal (alter-ego). Yo y mis hornallas nasales, mis escasos cabellos y el tallo del hombre-gallo. Lo que pasa es que siento que esto y lo otro, o me parece mejor aquello que lo de más allá, y blablablablablabla.

    Por favor, si alguien tiene alguna edición vieja de Clarín que me la acerque porque no se consigue este diario en ninguna parte. No sean hijos de puta.

    Miradas en la Calle

    Día a día nadamos contra una corriente de caras al caminar por la vereda. El cruce de miradas es inevitable, pero hay que tener en cuenta ciertas leyes que valen para estos fugaces entreveros visuales. Por ejemplo, existe una forma exacta de mirar a alguien que, invariablemente, provocará que el otro salude. Esta mirada involucra también otras partes de la cara y básicamente es una cruza entre una sonrisa y el gesto de un estornudo que no llega.
    Otro efecto tiene que ver con la leve negociación que decide quién se aparta para que pase el otro. El secreto aquí es no mirar al contendiente. No vale de nada hacerse el macho imbatible aquí-paso-yo. La actitud eficaz es mirar hacia el costado, y lanzarse hacia adelante con una simulada inconsciencia. Si hubiéramos mirado al otro hubiéramos sembrado en su inconsciente la idea de que estamos pendientes de él.
    Si no hay caso y no logra dominar este arte, a no desesperar: comprate unos anteojos negros y ganate el mirar como quiera a quien quiera.

    28.10.08

    Quien dijo que plagiar es fácil?

    Cientos de miles de jóvenes literatos me escriben a diario preguntándome cómo plagiar cosas, por lo general bajo la forma de una velada acusación tipo “Eso se lo robaste a Borges”, o “Eso muy parecido a una cosa de Dolina” o “Guau, tu última obra maestra es tan perfecta y conmovedora que sólo puede explicarse por medio de un plagio a León Tolstoi”.
    Lo que les contesto -cuando me llegan los $20 que cobro por asesoramiento técnico –es que el plagio no se trata, sencillamente de copypastear o de transcribir una obra ajena. Eso es cosa de aficionados; para que entiendan un poco de qué se trata esto, y que el plagio no es para corazones débiles, les cuento algunos procesos que tuve que llevar a cabo para mis más grandes éxitos.

    -El plagio de este artículo, por ejemplo, ocurrió por completa casualidad. La verdadera autora es una viejita indefensa que vive en mi cuadra, y que estaba escribiendo la obra de su vida junto a su ventana. Esto me permitió descubrir la calidad de su escrito -un día que controlaba la seguridad de mis vecinos con mis binoculares; forzar la puerta de su casa con una barreta fue relativamente sencillo. En cambio, enfrentarme a su rottweiler fue una de las pruebas más duras de mi vida, pero recordando una vieja historieta de Batman, logré meterle el codo en la boca y luego, abrazándolo con todas mis fuerzas contra mi cuerpo, ir torciendo el brazo hasta quebrarle el cuello.
    Por fin, confieso que abofetear a la anciana fue muy desagradable, pero es que la muy hija de puta se resistía a entregarme su obra (por las dudas, antes de irme la casqué un poquitín más, como advertencia).
    La novela original era bastante buena –en un par de escenas lloré -, pero entera no me entraba, así que la tuve que recortar un poquito hasta convertirla en un artículo humorístico ligero. Espero que la buena señora no se haya ofendido por estas licencias artísticas, la verdad es que quedé medio afligido porque no vino a la presentación del libro a pesar de que la invité personalmente. En fin. Este ambiente es muy jodido.

    Este otro requirió de un trabajo más fino , porque para robarle esta magnífica composición a Nicolás (7 años, un pequeño superdotado del que mi equipo de producción me había hablado) me tuve que disfrazar de niño en edad escolar (delantal, gomina, moña uruguaya) y fingir que era un compañerito nuevo. A su compañerito de banco lo tuve que adornar con unas galletitas Manón para que me deje ocupar su lugar, y después ir transcribiendo A MANO el texto, y esquivando la vigilancia de la Srta. Patricia. ¡Tendrían que haber visto la carita del pibe cuando lo invité al lanzamiento de mi nuevo libro, mostrándole su propio cuentito como parte de la promoción, qué ternurita! Tampoco vino, y eso que es mi ahijado.

    -El robo de este artículo[/url] , y este, y este[/url] , no requirió tanto compromiso físico pero sí una gran inversión de dinero: viajar a USA para hacerme amigo del dueño de Blogger (un ex capo de la mafia rusa de ciento cincuenta kilos), invitarlo a comer, presentarle minas, en fin, todo para que me explique el truquito –porque hay un truquito -para borrar notas de weblogs ajenos desde mi PC. En cuanto me lo contó me dediqué a chafarle cosas a un weblogger joven muy talentoso, y después a borrarle los de él y reemplazárselos por instrucciones para poner techos de durlock. Pobre, debe pensar “uy, la verdad que cuando lo escribí me parecía mejor… qué raro…”, jijjji!!!

    -Lo de este artículo no fue exactamente un robo, porque el talentoso joven que lo escribió me lo trajo por su propia voluntad, “para que le dé mi opinión”. Yo creo que debe estar bastante contento, porque dicen que “el plagio es la mejor forma de halago”. Es más, le puse esa frase en la invitación al lanzamiento de mi, bah, de su último libro. No vino.

    -El autor original de éste artículo (no quiero decir “el verdadero” porque yo también colaboré, sacándole algunos puntos y comas) es un afamado escritor, que prefiero no mencionar para protegerlo, porque se ha entregado a las garras del alcoholismo. Y lograrlo -es decir, entregarlo a las garras del alcoholismo -me llevó bastante trabajo, desde hacerme amigo de la familia para introducirme en su hogar y tejer una red de intrigas que incluyeron el chantaje, la falsificación de fotos para destruir su matrimonio y envenenar lentamente a su hijita, a lisa y llanamente ponerle ginebra en el café. Se podría decir que fui una especie de Ángel Vengador, sino fuera porque en realidad él no me hizo nada, así que podemos dejarlo en “Ángel Turro”.
    Después, robarle su manuscrito y convencerlo de que todo fue una alucinación alcohólica fue pan comido. Él sí vino a la presentación; está muy agradecido de que lo acompañe a Alcohólicos Anónimos -aunque en realidad lo llevo a un bar, pero no se da cuenta.

    Este otro artículo[/url] fue fruto de la casualidad ; descubrí que unos gatitos muy lindos que hay en mi cuadra escriben con las patitas manchadas de tinta, por obra del azar, una serie de caracteres aleatorios que se leen como obras maestras del ingenio, con sólo tirarles de la cola. Cada tanto recurro a ellos, cosa que no me gusta nada, pobres bichitos, pero a veces tengo que escribir el larguito del día y pasan las horas y… En fin, es el precio que debe pagar el webloguero profesional. Mi gato Dotto es un tarado para este yeite.

    -Por fin, éste último[/url] tampoco puede decirse que haya sido un robo ; Ocurre que mi gran amigo Ricky estuvo en mi casa, compartiendo un exquisito cochinillo –cada tanto nos reunimos y nos pasamos data de cómo chafar cosas –y se dejó una carpeta con su último post. Después me estuvo llamando –larga distancia, encima, pobre…vive en Villa Castels -para preguntarme si la había visto, pero me tuve que hacer negar; es que dejar pasar una oportunidad así es pecado.
    La verdad es que dudé de usarlo, es un amigo, pero el otro día me desperté medio tarde, con resaca, y vi la carpeta ahí, y dije "¡y bueno, si total me van a cagar igual con lo mismo!" De cualquier modo lo voy a invitar a la presentación, porque él ya está advertido de que guardo siempre un estilete veneciano entre mis ropas.

    Para los interesados, imparto ésta y otras técnicas, incluido chantaje, envenenamiento, robo, disfraz y relaciones públicas, en un seminario que voy a estar dando en diciembre. Los interesados tienen que traer –además de la tarasca –algún texto que consideren de lo mejorcito que hayan escrito. Es nada más que para mostrarles cómo se hace.

    Archívese!

    1.8.08

    Pedazo

    Cuando el día terminó, escupí mierda. La noche no trajo alivio. Y el orgasmo previo al sueño, solo ensució la sábana. No calmó el ansia.
    Una corta oscuridad se derrumbó, entonces, encima mío.
    Y me vi en un torbellino de colores muchos, de tersos perfumes y pleno de arena de áspero tacto. Eso me llevó muy dentro mío, tan profundo que alcancé mi corazón, y le saqué un pedazo.
    Es ese pedazo el que me deja vivir esta mañana.
    Quizás me dure.

    A mis idiotas

    Lo que se consume no es el calcio: es el mártir, las venas , y la coraza.
    Lo que deviene del armazón es el gran barco y lo que se consume es el calcio que ese barco consume
    Los demás monstruos que asoman en las sombras En las apariciones nocturnas del búho enloquecido Son los que consumen nuestro sueño aturdido No sumar en los dedos ni en los sonidos Sino restar, y hacer de cuenta que somos los minutos consumidos.
    Lo que decimos que se consume, no es el calcio, Ni siquiera las pisadas que el mar come durante su rumiar Tampoco los insectos que sobran en las nubes bajas Que con la humedad del suelo chorrean odio. No son los párpados que supuran gratitud ni laxitud Son las manos y los dedos abrazados, son los gigantes monos, Los amaestrados salones con flores, y los bailes. Son viejos refranes que serán los que lustren la panza Y hagan relucir en el aire los eructos Como si se tratase de renovar lo que no existe, y lo que no flota. Aquello que se consume es lo ideal, lo magno, Lo que deja de suprimir y abandona en nuestra locura la ortografía, Suelta los cables del criado y lo hace correr en la estepa Lo hace temblar en la arena caliente de las mesetas. Y el ríe, con su libertad pasmada. Hasta que cruce la tijera nuevamente Y repita su instantánea, quijada instantánea, cruz y vino.
    Ahora, en la madeja, se suelta la punta….

    10.6.08

    La naturaleza hace a veces un tonto; pero un fanfarrón, es siempre obra del hombre

    Cuando estaba gastando ya las suelas de mis botas hasta ser una simple lengua de caucho sobre las viejas aceras de baldosas de Colegiales, en mi febril empeño de ganarme la vida en una sociedad despreocupada e indiferente, me saludó un apreciado y viejo conocido (invertido). Tras unos minutos de conversación, en los que yo dejé demostrada fácilmente mi superioridad moral sobre aquel degenerado, me quedé cavilando una vez más sobre la crisis de nuestra época. Mi inteligencia, indomable y exuberante como siempre, me susurró un plan tan majestuoso y audaz que me estremecí ante la idea misma de lo que estaba oyendo.

    “Alto!”, grité implorante, a mi divina inteligencia. “Esto es una locura!”

    Pero, aún así, escuché el consejo de mi cerebro. Se me ofrecía salvar al mundo a través de la “Degeneración”. Allí, en las piedras gastadas de Colegiales, solicité la ayuda de aquella marchita flor de ser humano, pidiéndole que reuniese a sus compañeros de fatuidad bajo la bandera de fraternidad.

    Nuestro primer paso, será elegir uno de ellos para un cargo muy elevado: La Presidencia, si la Fortuna nos es propicia. Luego habrán de infiltrarse entre los militares. Como soldados, estarán todos tan continuamente consagrados a confraternizar entre sí, confeccionándose los uniformes de modo tal que se ajusten como tripas de chorizo, inventando trajes de combate nuevos y variados, dando fiestas y cócteles, etc, que no tendrán nunca tiempo de combatir.

    El que al final hagamos Jefe de Estado, deberá ocuparse sólo de su elegante guardarropas, un guardarropa que le permitirá, alternativamente, ser Jefe de Estado Mayor o putita, según sus antojos.

    Duda existencial

    Que mierda hago en la oficina desde las 7:30, si acá no hay nadie y encima no hay red??
    8:26. Aguanté menos de una hora. Me voy a la mierda!!! Qué...está mal?

    PD: “Oficinas, alistando predadores”, dijo alguien bastante iluminado...


    Me voy a hacer una careta con tu cara, sabés? Así sé que se siente ser vos, por un rato. Hasta que me aburra. Si querés, te armo una con la mía, aunque…te bancarías ser yo, un rato?

    Debe ser algo así como deformarse, infiero.

    Levantarse en otra cama, con otro nombre. Con otra realidad. Con una esposa diferente, o al menos, con una esposa. Quizás, solo. Con 5 hijos! O con solamente un perro.
    Y descubrir que tu auto ya no es el mismo, e incluso, pueda que el color no sea de tu agrado, o sí. Quizás tenga problemas técnicos. O ande mejor que el manejabas ayer.

    Y la ropa? Ese sí es un tema delicado. Por que uno puede tener un auto que no le gusta, tener incluso un hogar que no es de su agrado. Pero la ropa, tío, ese es un tema delicado.
    Y si usás slip? Que hago yo con eso? No soporto los slips.

    El tema de la comida es delicado. Y si sos tan sanito que no hay “mondiola” ni lewerburst en la nevera? Si no tomás mate?

    De solo pensar estas cosas me deprimo.

    Vamos a tu trabajo, quiero ver de qué vivís. Podrían tocarme diversas actividades. Profesiones, u oficios. Eso no debería significarme trauma alguno, todo trabajo es digno.

    Si la diosa fortuna me sonríe, quizás seas un sommelier reconocido que pasa su vida deambulando por el mundo opinando en diversas degustaciones.
    Eso sí sería bonito!
    Aunque convengamos, nunca tuve mucha suerte, esto es sólo una expresión de deseo.

    Otro punto importante es la música de la que dispongo, y la calidad temática de los libros de tu biblioteca.

    Oh. Sudo fresco de sólo pensar que podrías ser un melómano “rickymartiano” o un clásico “opereta”. Esos extremos podrían, sinceramente, desequilibrarme emocionalmente.

    Ya en tu casa, que aún no investigué, me abalanzo sobre la biblioteca, rogando que al menos un Verne, un Millar, un Kusack o algo entretenido me llame la atención. Problema sería si sólo encuentro literatura sanmartiniana, o freudiana.
    Aunque la catástrofe, la debacle total, sería encontrar un librito de autoayuda.

    Encuentro tu agenda, y busco símbolos o indicios acerca de los nombres que desfilan ante mi mirada atenta. Cuántos de estos apuntes de nombres, direcciones, teléfonos y onomásticos corresponderán a tu familia? Cuantos amigos tenés?? Las personas que me gustan, tienen pocos amigos y de los buenos. Vos tenés muchos nombres , aca!!!
    Amigos? Compañeros de laburo? Clientes?? Amantes? Y si sos gay?
    No sé el número del teléfono de línea, y tu celular, que es bien feo, por demás, no me deja ver ni siquiera que número es. Lo tenés bloqueado, pillín, y no sé el código.

    Hurgo en tus cajones, me meto en tu vida, y quiero saber que careta intercambié.

    Tus medias no me gustaron, tus camisas, son decentes.

    No tengo posibilidad de acceder a dinero para renovar tu (mi) vestuario. Así no son las reglas del juego: debo conformarme con lo que me tocó de vos, hasta que uno de los dos revolee la careta.

    De sólo pensar que estás disfrutando de mis pequeñas obsesiones, de mis pequeñísimos lujos, me da tirria.
    Espero que, al menos, le pongas 97 octanos al auto.
    También espero que no descubras mi canuto “anticorralito y corralón” que tengo oculto en un doble fondo.
    Aunque no te serviría de nada, ya sabemos que el juego no lo permite.

    Me introduzco en tu baño. Una persona puede ser fácilmente clasificada por el tipo de cepillo de dientes que usa, la marca de pasta dental, si usa hilo o no, y por la calidad del shampoo.
    También quiero ver si tenés escobillas para los arañazos caqueros del inodoro. Por que no podemos que eso existe, que eso sucede, que es real.

    Tus paredes son sombrías, che. El juego no permite modificar nada, pero…qué ganas de pintarte algunas de color ladrillo, ocre, amarillo, verde!

    A esto le falta onda. Decido poner música. Hasta ahora, es un misterio qué escuchás, pero cuando llegue hasta los discos, voy a terminar de desasnarte, chiquitín.

    Es que me vuelvo viejo y, transitivamente, más sincero. Perdón.

    Oh no….oh!...no!! Qué es esto…mon dieu…. “Cheyanne”???? Me puse nervioso. Ojalá fumes, voy a darte vuelta el rancho hasta dar con el vicio.

    En un cajón de tu mesa de luz sería lógico encontrar algo…a ver…

    Ja! Parece que no fumas..cigarrillos aburridos, de los otros si.

    A ojo, acá tenés una pelota de 50 gramos, papi. Eso sería algo como…mmm… 3 años, no excarcelables. Igual, al año y medio salís, si te portás bien. Con el culo roto, pero salís.

    Y como yo no quiero ni que me rompan el culo ni quedar guardado añito y medio…. Voy a hacer la mejor movida de este juego. Por que tiro yo. Por que me toca.

    Te dejo 30 gramos, por que no soy un mal tipo, me armo un marley, tiro tu careta del orto, me voy a casa, me lo fumo, y me pongo a escribir alguna boludez que bien podría empezar con algo asi como… “Me voy a hacer una careta con tu cara, sabés?”

    C´est fini.

    12.12.07

    Poniendo el postre

    Mis postres se ofrecen en carta separada por que no es un “bocadillo de último lugar”.
    Acordemos que la tendencia es darle un lugar tan importante como al saldo, mal llamado “principal”.

    Te fui de a poco dando mis manjares: a ninguno dijiste que no.
    Y vos no tenés ni puta idea de lo bien que me hace.

    Una vez leí que en una tribu australiana, la misma que la del salto del canguro, los novios tienen un ritual antes de consumar el matrimonio, que se llama Macdó.

    Ella debe preparar un plato con la figura que la representa, que es una figura que se la da el padre al nacer. Y se lo tiene que dar al novio.

    El tipo debe comerla delante del Tadhe-edha (corte de casados, o algo asi). Y debe sentir agrado durante toda la ingesta. Por que al menor indicio que no le gusta, la corte suspende el casorio.

    Si al quía le gustó la morfeta….se acuesta a dormir delante de la corte, que permanece en vela toda la noche, para que no le haga mal.

    Si algo pasa…la corte prohíbe el casamiento de la joven y, además…. Es castigada, y violada por cuatro cortesanos, para limpiarle el mal.

    Solo anécdota, loca de mierda..no quiero casarme con vos..ni con nadie.

    Como dijo cierta mujer..pierdo mucho tiempo escribiendo…

    26.11.07

    Sucedió o NO sucedió??

    Cerró de un golpe mi notebook, giró, y dijo: Dame el Blackberry.
    Lo apagó y lo tiró sobre la cama…

    Se sentó con las piernas cruzadas, de espaldas a la ventana. Yo me senté frente a ella, y él, se acercó y se sentó a mi lado.

    -Muy bien, dijo ella. Esto va a ser totalmente diferente a lo que hicimos en la fiesta. Es una variación sencilla de la que usamos dentro del sistema de Pour Mieux Vivre.
    -Ok.
    -Lo que pretendo es crear una intersección, una fisura por la que un mundo – digámoslo así – puede colarse dentro de otro. Hablo específicamente del que respiramos día a día y de este, donde están leyendo lo que escribiste imaginando o recordando esto que está sucediendo ahora, Bas. Todo lo visible y lo invisible, todo lo real, y todo lo virtual.
    -Visibiluim omnium et invisibilium, acoté. (los beneficios de la cultura clásica, y los buenos colegios…)
    -Vamos a conectar el mundo de los vivos con el mundo del arte de los muertos.

    Me dio un libro a mí, y otro a él.
    El que me tocó a mí, era Pter Pan. Tenía una página marcada con un post-it amarillo. Casí sonreí ante el absurdo de hablar con palabras tan serias y graves sobre un libro para enanos.

    -Bas, Tenés que leer lo que marqué en rojo. Luego él leerá el suyo, y yo, el mío. Luego los vamos a intercambiar, pasando los libros hacia la izquierda. Esto lo vamos a hacer nueve veces, o sea que, en total, cada uno leerá cada pasaje tres veces.
    Después de esto, vamos a leerlos simultáneamente.
    Lo importante es la forma en que uno escucha. Tenés que escuchar cada palabra con la máxima atención. Tenés que concentrarte en el significado verbal de todo lo que oigas, absolutamente todo, incluso cuando leas y escuches a la vez, los tres textos.
    Pensá únicamente en las palabras y hacelo con toda tu energía. Vale? Entendiste? Alguna pregunta??
    -Espero no cagarla a la primera.
    -Yo también espero que no la cagues, Bas.
    Luego añadió, en un tono menos arisco: “Vamos”

    Me miraron expectantes, y yo me sentí tan boludo como cuando tuve que leer no sé qué en un discurso de la secundaria, en algún acto pedorro.
    Me temblaba hasta el culo, pero abrí el libro en el post-it.
    Mi frágil esperanza comenzó a leer:

    “De hecho, un millón de flechas indicaban a los niños la posición de la isla, todas ellas dirigidas por su amigo el sol, que quería que estuvieran seguros del camino antes de dejarlos, al llegar la noche.
    Wendy, Jhon Y Michael se sostenían en el aire sobre las puntas de los dedos de los pies para verla por vez primera. Curiosamente todos reconocieron la isla de inmediato, y antes que el miedo se apoderara de ellos la celebraron, no como algo anhelado durante mucho tiempo y hallado finalmente, sino como un amigo cercano asl que reencontraban al volver a casa por las vacaciones.
    -John, allí está la laguna”

    Callé de golpe y, sin ninguna pausa, él agarró su libro y tomó el relevo. El modo inmediato y fluido en que lo hizo, independientemente de la diferencia del tono, altura o ritmo, creó una transición sin resquicios entre nuestras voces y nuestras personas, como si mi voz se hubiera convertido en la suya, y las palabras de mi fragmento en la prosa que a través de las vocales hondas de él comenzaba a tomar forma a nuestro alrededor.

    Y dijo:

    - Rastignac, al quedarse solo, dio unos pasos hacia lo alto del cementerio y vio París, tendido a lo largo de las orillas del Sena, donde las luces empezaban a brillar. Sus ojos se fijaron, casi con avidez, entre la columna de la place Vendome y la cúpula de los Invalides, allí donde vivía la alta sociedad en la que había querido entrar. Lanzó sobre aquella colmena vibrante una mirada que parecía estar saboreando ya su miel, y dijo estas solemnes palabras: “ahora es algo entre tú y yo!”

    Y siguió ella:

    “Pero hay!”, pensó Alicia, incorporándose de un salto, “si no me doy prisa tendré que volver al otro lado del espejo antes de haber visto como es el resto de la casa! Comencemos por echar un vistazo al jardín!” . En un santiamén, ya estaba fuera de la habitación, y corría escaleras abajo, aunque en realidad aquello no era correr exactamente, sino una nueva invención de Alicia para bajar las escaleras de forma rápida y fácil, como decía ella misma. Simplemente ponía las puntas de los dedos sobre la barandilla y flotaba suavemente hasta la base de la escalera sin que sus pies tocaran un solo escalón.”


    Su voz y sus palabras se fusionaron con el eco de las voces de él. Y de mí. Los textos fueron pasando hacia la izquierda, volvimos a leer, los pasamos de nuevo. Una, dos, tres veces. Las palabras comenzaron a mezclarse.

    “Un millón de flechas solo incorporándose unos pasos a lo largo de las orillas sinuosas del Sena al otro lado del espejo estuvieran seguros del camino antes de dejarlos la noche las luces empezaban a brillar Wendy, John y Michael se sostenían en el aire de forma rápida y fácil todos la reconocieron la habitación la isla entre la columna de la place Vendome y la cúpula de los Invalides no como algo anhelado durante mucho tiempo.”

    -Sigan leyendo…
    Así lo hicimos, repitiendo cada pasaje e intercambiando los libros, hacia la izquierda.

    Las palabras seguían fusionándose.

    John la laguna un millón de pasos al volver a casa el espejo islas de flechas la noche las luces debajo de la place pensó Wendy, John y Michael Alicia seguros del camino al otro lado del Sena en la isla de forma rápida y fácil intentando brillar en la habitación los Invalides cementerio algo de inmediato la columna sobre John la laguna”

    En mi mente….. en ese lugar… no había mas nada que palabras, independientes de toda sintaxis. Etimología u origen. Fonética de cualquier clase, no pertenecían a lenguaje alguno, no venían de librito, o de una birome. Nada de origen humano.

    Me debatí en un mar de elocuciones, desligadas unas de otras, pero iluminadas por un sentido autónomo e inescrutable, que se entrelazaban a mi alrededor formando una red, una sola palabra palpitante…un juego de la cuna con el hilo de las palabras.

    Cerré los ojos y caí hacia delante, sin entender si aún estábamos leyendo. El me tiró del hombro para que me pusiera derecho. Los ojos , igual que los de ella, brillaban. Seguimos leyendo.

    Un sonido tenue me sobresaltó. El murmullo mántrico de nuestras voces continuaba, pero ahora parecía ordenado, regido por una ley interna del ritmo y la armonía.

    Las tres hebras de nuestras voces y nuestras palabras se enlazaban en una sola trenza, formando un todo de pulsación regular.

    Necesitaba mantener el control (soy Bas) y seguir leyendo. Miré la página, agudicé la vista para intentar enfocar…y de algún modo, entre todos esos sonidos e imágenes…pude empezar a leer:
    “Pero ay…”

    No podía oír mi propia voz, o si lo hacía, aprecía provenir de alguno de mis dos compañeros. Pierdo la noción del tiempo.
    Estaba leyendo un libro y de repente, estaba leyendo otro. Unas veces nuestras voces eran una sola, y otras..tres bien diferenciadas.

    De cualquier modo, parecían estar preparándolo todo para un buen vuelo. Una subida vertiginosa de la soprano.

    Me libré a esa música. El libro cayó al suelo. Sonidos del pasado, de manuscritos iluminados..iglesias frías….encargos, papeles…comunicaciones electrónicas… aldeas de montaña francesas, lagos sureños y patagónicos.. Chicos pateando pelotas en potreros locos. Supermercados. Dublín, Hong Kong, un cambio de luces de semáforo..vos, ella, él..todos los cambios, y yo.
    Era (fue) demasiado)
    El lugar, súbitamente, quedó a oscuras, y en silencio.

    8.9.07

    Buenos Hoteles

    Uno de los placeres de los buenos hoteles es, sin duda, el room service. O servicio de habitación.
    Media docena de frutillas perfectas en un bol plateado, es, sin duda, una buena elección.
    Una elección de 18 dólares. Por que tan caras? Por que no?
    Eso, más 6 dólares de “recargo de servicio”.
    Por que hay que pagar el servicio?
    Por que es la maniobra que utiliza el hotel para disfrazar la vergonzosa realidad de que lo que quiere cobrar por media docena de frutillas perfectas en un bol plateado no son 18 dólares, sino 24.
    El precio que quieren cobrar no es el exorbitante de 3 dólares la frutilla, sino el ridículo de 4 dólares la frutilla.
    Esto, claro, no incluye el 17% que se necesita para indemnizar al camarero por el doble trauma: subir y bajar en ascensor, y ver a algún ricachón medio en bolas. O directamente en bolas.
    Por que no? Si al final, el servicio de habitación no es el mero hecho de comer frutillas perfectas en un bol plateado, sino…en darse el gusto! Y seis dólares arriba por darse un gusto, sigue siendo darse un gusto.
    17% más para darse un gusto, sigue siendo darse un gusto, o no? Y a mi, me gusta darme gustos.

    La minita que atendió mi pedido, parecía tener un ligero acento francés. No el acento petulante de París, sino el "auqueill" (acento alargado) propio de los pobladores del sur, que tienen más onda.
    Me dijo que me subían las frutillas en 10 minutos. Le di las gracias. Me dijo que el gusto era suyo, llamándome, incluso, con mi nombre de pila, como si fuera una vieja amiga, o una compañera de andanzas pasadas.

    Ambos sabíamos que era mentira, que el placer no era suyo. Pero los buenos hoteles tienen esa magia que despierta en mí un buen libro o una buena peli interesante: Con gusto, dejo de lado mi escepticismo. Me dejo mimar por la experiencia de los otros.

    4.9.07

    Los nadies





    Sueñas las pulgas con comprarse un perro.
    Y sueñan los nadies con salir de pobres.
    Quizás algún día la lluvia llueva suerte.

    Los nadies, los hijos de nadie..
    los dueños de nada.
    Los ningunos. Los ninguneados.
    Corriendo la liebre, muriendo la vida.


    Jodidos. Requetecontrajodidos.

    Que no son, aunque sean.
    Que no hablan idiomas, sino dialectos.
    Que no profesan religiones, sino supersticiones.
    Que no hacen arte, sino artesanía.
    Que no practican cultura, sino folklore.
    Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
    Que no tienen cara, sino brazos.
    Que no tienen nombre, sino número.
    Que no figuran wen la historia universal, sino en la parte roja de la prensa local.


    Los nadies: Esos que cuestan menos que la bala que los mata.

    4.6.07

    Gente negrita.

    Usted ha perdido el rumbo, y luego de permanecer 20 horas despierto, se introduce en la red de subterráneos de Buenos Aires, combina, sube, baja, sube, sube, baja, pero evita dormir. Sin embargo, entre Alberti y Pichincha, en hora pico, duerme un sueñito entre siete gordos trajeados con maletín, y entonces sueña con usted, si, usted, que come un ramillete de dedos de bebé, y se saca mucha tierra seca de la oreja, y entonces, se le acerca el Hombre de pellejos y le dice: Tu papá anda diciendo que tiene una tortuga cuadrada con las patas peludas en el balcón, y que ahí, ella está cómo en el paraíso, y por algún motivo, usted, siempre es usted, descubre en una caja, un tema nuevo de los Beatles que se llama “Garochagas” y ve a un señor negro, que manipula un cuchillo tremendo, y se presenta cómo un allegado, pero nos tiene en jaque, y roba un cucharón, para servir un arroz con salsa de calamares, y usted le dice: Chubby Cheker, entregáte! Me parece que no hay dudas: a un cyber a leer esto!

    Estupidez de lunes

    Señora ¿se puede correr que me está tapando? Gracias.
    Ahora hoy usted, está en una fila de autos que quieren cargar gas natural comprimido. Pero usted no tiene el equipo correspondiente. Pero se da cuenta demasiado tarde. Está en una columna compacta de automóviles que esperan. Cómo nada le importa mucho, se relaja, y se duerme un rato. Entonces se le arma en ese lugar, una patota de avispas, que tienen cerebro, y son vengativas. Pero usted, para variar, está masticando a los gatitos y no los puede tragar. Escupe una papilla de grasa y carne, hasta que divisa, a un ciberpunk que odia a los gays y dos punks gays, cada cuál con el uniforme correspondiente, provisto por el gobierno. El ciberpunk humilla a uno de los gays. El humillado saca una pistolita que dispara grampas y se dispara 17 en el brazo. Gana la situación. Todos piden ayuda médica, pero solo aparecen ranas albinas en los caños de su casa y sale agua con restos extraños por las cañerías. Tiene olor muy fuerte, a podrido.
    Si, el agua está podrida y usted, que encuentra un brazo de rana que asoma por la canilla, confirma la sospecha: Un hombre rana falleció en el tanque de agua, y se está descomponiendo. Pero no conforme con eso, observa a un tipo, que circula con diferentes objetos introducidos en el ano, y los muestra luego de la pequeña caminata. Hagame caso solo por hoy: tomese una buena soda con mucho gas, raspante, que salga por los ojos, que agite la nariz, salude al camionero que tiene labio leporino y una gorrita de hule, camine despacio, mire hacia atrás al descender, indique su destino, y conéctese! aproveche que es lunes y léame!

    3.6.07

    Niponeadas

    El destino es Japón esta vuelta, amiguitos. Es que hoy ando hecha una loca!
    Bueno, sigo.Japón! Japón Me odia.

    Me arrastré derrotado, al estacionamiento y busqué mi vehículo. En el baúl encontré el maletín de primeros auxilios: Absenta de primera calidad, en cantidades suficientes como para poder encarar un traslado a esa isla absurda, surcada por tsunamis y tifones de todo tipo. En fin. Lo cierto es que terminando la primer botella del brebaje colorido, comencé a hablar en japonés: uas dei ja! Insuo jiga jau!! Y practiqué durante unos 40 minutos el caminar ninja por entre los autos. Tuve que cortar cuándo el guardia del estacionamiento me preguntó si estaba bien. Si, si, gracias, se me cayeron las llaves de casa.

    Ya más entusiasmado, partí al aeropuerto. La finca de los hermanos Bellotti, japoneses nietos de italianos, se encuentra en la zona sur de la isla, cerca de Kagoshima, y se especializa, según me informan, en vino de arroz.Lloré unos minutos, hasta que la azafata me acercó una dosis de Ron con hielo, y varias cervezas heladas. Insistí en que sean varias, para no tener que molestarla. Vino de arroz.

    En el aeropuerto, me recibe un muchacho que se presenta como Toshiro, y me saluda varios minutos, subiendo y bajando la cabeza frenéticamente. Lo imito y la cosa se prolonga. Nos sacamos fotos el uno al otro, tac-tac-tac, muchas fotos.Subimos a una autopista y oficia de guía de turismo. Me muestra el estadio de Nagasaky y comenta orgulloso que es de los más modernos del mundo. Este comentario calienta los párpados, y me hace recuperar la sensibilidad de las piernas, por lo que le consulto, si coincide en que Japón, junto a sus hermanos de Corea, organizaron uno de los mundiales más aburridos de todos los tiempos. Pero el hombre sonríe por el espejo retrovisor y saluda con la cabeza, una y otra vez.

    Diviso la entrada a la finca, y a los hermanos Bellotti esperando. Petisos, compactos, y en kimonos. Repetimos la operación interminable de saludos y nos sacamos fotos, durante unos 40 segundos. Tac-tac-tac.Arrancan con el tema de la tecnología: un robot me acerca un sake de bienvenida, las barricas son controladas por una computadora central miniaturizada, tienen un sistema de recolección de última generación. Agobiantes, me convidan la primera copa de vino de arroz.Y si, el hara-kiri es poco. La bomba atómica es poco. Insisten con tres vueltas más y diferentes variantes: con sake, con guindilla asiática y la mar en coche. Pero aquí no ha pasado nada, y ni siquiera veo personas vivas cerca.

    Entonces miré a los petisos Bellotti, y les dije: ¿siguen con lo de la huelga a la japonesa? No creo que haya en ningún lugar del mundo una actitud tan tan tan alcahueta del sistema. Dan miedo. Los Hermanos apretaron un botón en un árbol, y aparecieron los robots de seguridad: me dieron con el Bokutú, me lanzaron dardetas envenenadas con la Fukiya y me castigaron duro en las nalgas con un Jô verdoso. No está mal para ser un grupo de máquinas.

    Pasamos a las uvas Koshu de la región de Kumamoto. Una vuelta, dos más, y cierran con un Sake caliente reposado. Unas robots mujeres acercan unos rollitos primavera y una picada de pez globo. Entonces siento ese hormigueo extraño en el mentón, y pregunto con gusto a pescado: ¿nunca pensaron en que esta isla es poco apta para la vida humana? La uva es agria, hay terremotos, tienen la secta esa de los locos del gas Sarin, no sé, tal vez les convenía quedarse con China. Me enrollaron con un Manrikigusari, me pusieron un Kimono beige y me aplicaron cañas de bambú entre las uñas de los dedos de los pies, llamaron a los robots de tortura, unos 7 y me dieron con todo durante 15 intensos minutos. Bellotti me cuenta que en Japón, un adulto sólo bebe en promedio 2 litros de vino al año, mientras insiste en llenarme la copa con más vino de arroz, una variedad achardonada, que parece recibió buena critica de un apiolado norteamericano. Tomo 3, 4, y nada, creo que prefiero un chupito de salsa de soja.

    Pero gracias a dios, llegan 6 humanos, de buen aspecto, con una degustación de Sake ahumado añejo. Primera ronda, repetimos, combino con cerveza limpiadora y la cosa va queriendo. Entonces, me posiciono como David Carradine y les digo con cara de naipe: ¿Cuánto le pagaron a ese Parker para que les elogie esta cosa?Encima es americano! Les tiraron la bomba atómica y los perdonaron, ahora son aliados!! Al final, mucho progreso, mucho aparatito, pero hicieron menos fuerza que Cuba y Vietnam.Comenzaron algo llamado Kagura, una danza ritual terrorífica y me llené de entusiasmo.

    Máquinas y personas vivientes, 3 luchadores de sumo, y 4 nenas obesas con cara de animé, me estaquearon desnudo, me untaron con un producto asqueroso, agregaron unos monstruos horripilantes, y mientras me sacaban fotos me clavaron piretes afilados, me canalearon las carnes con cimitarras imperiales, y me gritaron todos juntos cosas muy feas en el oído derecho, que es mi oído bueno.Agradecí a todos por tanta hospitalidad, y me fui salticando por entre los arrozales. Encendí mi chiquitita grabadora, y escribí: si bien es cierto que el vino de arroz es triste, polémico y poco machito, después de un rato te agarran ganas de hacer origami en desavillé con tu tía Chochi.